Sedación

Sedación para tratamientos dentales en clínica

¿Qué es la sedación?

La sedación sirve para que el dentista pueda intervenir al paciente de forma efectiva.

Mientras que el especialista puede realizar su trabajo, la persona a la que se le va a intervenir estará cómoda y no sentirá ningún dolor.

Otra de las razones de su uso es para las personas que padecen odontofobia, que quiere decir miedo al dentista. Este tipo de gente experimenta un alto nivel de estrés y ansiedad, se le tensan los músculos y pueden hasta padecer hipersensibilidad al reflejo de ahogo. Esto puede deberse a una experiencia de aprendizaje negativa directa, y puede solucionarse con algunos de los tipos de sedación.

Qué tipos de sedación se pueden realizar

Hay varios niveles de sedación, cada una está adaptada a las necesidades de la persona y de cada tratamiento, y todas afectan al sistema nervioso.

  1. La sedación más común es la anestesia local, que se administra con la jeringa metálica. Consiste en un pinchazo en la zona de la encía y tarda unos minutos en hacer efecto. Se utiliza para insensibilizar la boca, y se suele hacer en intervenciones menores como empastes.
  2. Otra un poco más leve consiste en el suministro vía oral del óxido nitroso y oxígeno mediante una mascarilla. Se utiliza en tratamientos periodontales, ya que el dolor es un poco más intenso, pero no es necesaria una sedación mayor como la intravenosa.
  1. Por último, la sedación que usamos en nuestras clínicas se trata de la sedación consciente por vía intravenosa. Se trata de un estado médico controlado de depresión de la conciencia que permite mantener todos los reflejos de defensa de la vía aérea. El paciente conserva su habilidad de tener su vía aérea libre en forma independiente y continua, permite una adecuada respuesta al estímulo físico o verbal, hay respuesta a órdenes verbales. El paciente entra en un estado de relajación, pero sin perder la facultad de responder a las órdenes del odontólogo, ya que no se trata de una anestesia general.

Se realiza por vía intravenosa, y una vez acabada la sesión, su efecto se eliminará mediante otros fármacos para que el paciente pueda volver a su casa en perfecto estado, acompañado de un familiar o amigo. En resumen, la presencia de un anestesista que realice una sedación consciente es la manera más confortable y segura de recibir su tratamiento dental, tanto para el paciente como para el odontólogo.

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